Linda adelantó pronto al Madrid, pero el Logroño encontró el empate en el minuto 100.
Lo que parecía una tarde controlada terminó convirtiéndose en una de esas noches que dejan un sabor amargo. El Real Madrid femenino empató 1-1 frente al DUX Logroño en un partido que había encarrilado desde muy pronto con un gol de Linda Caicedo, pero que se le terminó escapando en el tiempo añadido, cuando Annelie Leitner encontró el empate para el conjunto riojano. El equipo blanco fue superior durante muchos tramos, generó ocasiones suficientes para cerrar el partido y acabó pagando caro no haberlo sentenciado antes.
El arranque del Madrid fue exactamente el que uno esperaría de un equipo decidido a mandar desde el primer minuto. Apenas había arrancado el encuentro cuando Linda ya había avisado y el equipo blanco empezó a pisar área con frecuencia, empujando al Logroño hacia su propio campo. Esa presión inicial encontró premio muy pronto: en el minuto 3, Linda Caicedo aprovechó una asistencia de Alba Redondo para definir por bajo y poner el 1-0. El gol reforzó una sensación que se mantuvo durante muchos minutos: el Madrid tenía el control, llegaba con facilidad y parecía mucho más cerca del segundo que el rival del empate.
La primera mitad fue, en líneas generales, de claro dominio madridista. El equipo acumuló llegadas, forzó varios saques de esquina y siguió insistiendo sobre la portería de Leitner. Däbritz, Alba Redondo, Angeldahl, Irune Dorado y María Méndez fueron dejando señales de que el segundo tanto podía caer en cualquier momento. El Logroño, en cambio, resistía como podía y apenas lograba asomar con alguna acción aislada, como un remate de Salomé Prat tras un córner. Al descanso, el 1-0 se antojaba corto para lo que se había visto sobre el césped.
La segunda parte siguió un guion parecido. El Madrid volvió a salir con la intención de sentenciar y tuvo ocasiones claras para ello. Alba Redondo rozó el gol con un cabezazo y otro remate dentro del área, Linda volvió a aparecer con peligro, Angeldahl probó desde fuera y Caroline Weir, ya desde el banquillo, también generó una ocasión que terminó rechazada. Incluso hubo una acción revisada por el VAR que acabó sin penalti para el conjunto blanco. Todo apuntaba a un partido en el que el Madrid seguía acumulando razones futbolísticas para irse con más ventaja.
Pero el encuentro se fue ensuciando poco a poco, y no solo desde el marcador. Las lesiones empezaron a romper el ritmo del partido y a castigar al equipo blanco. Keukelaar tuvo que salir en el 54’, después cayó Shei García, más tarde Irune Dorado y en el tramo final también Linda Caicedo obligó a detener el juego. El partido se fragmentó, perdió continuidad y entró en un terreno mucho más incómodo, de interrupciones constantes, cambios y sensación de que el Madrid no terminaba de matar el encuentro.
Y cuando el choque ya caminaba por un añadido larguísimo de diez minutos, llegó el castigo. Antes del golpe definitivo, María Méndez tuvo una gran opción de cabeza tras un córner de Caroline Weir, pero la pelota se marchó fuera. En la jugada decisiva, en cambio, el Logroño sí encontró el remate que buscó casi toda la noche. Rebeca Costa sirvió el balón y Annelie Leitner apareció dentro del área para cabecear el 1-1 en el minuto 100. Un empate inesperado por el contexto del partido, pero demoledor por el momento en el que llegó.
El resultado deja la sensación de una oportunidad desperdiciada. El Madrid fue mejor durante buena parte del encuentro, golpeó pronto y dispuso de ocasiones para ampliar la renta, pero nunca logró cerrar el partido. El Logroño resistió, esperó su momento y terminó encontrando premio en la última gran acción del encuentro. Para el conjunto blanco queda el dominio, el esfuerzo y también la frustración de haber dejado escapar dos puntos en una noche que parecía encaminada mucho antes del pitido final.







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